miércoles, 27 de abril de 2016

TECNOLOGÍAS DIGITALES APLICADAS A LA PSICOLOGÍA CLÍNICA


Las TIC son un conjunto de tecnologías que nos permiten manejar información, almacenarla, enviarla y recibirla a través de distintos dispositivos tecnológicos. Las nuevas tecnologías llegan prácticamente, a todos los ámbitos de nuestras vidas, de tal manera que han llegado a mejor nuestra calidad de vida. En este mundo tan globalizado podemos darnos cuenta que la tecnología llega casi a todos los rincones del mundo brindando un sin número de beneficios que han ido transformando nuestra vida poco a poco hasta que han formado una parte muy importante de ella, siendo, para la mayoría de personas, un soporte esencial.

En los últimos años las tecnologías de la información y la comunicación están irrumpiendo de forma trepidante en todas las áreas del saber y se están haciendo hueco en la sociedad como algo cotidiano, especialmente Internet. En nuestro mundo han surgido nuevas realidades como el comercio electrónico a través de Internet, las universidades virtuales, la telefonía móvil, la telemedicina o las plataformas digitales. Hasta ahora nunca las nuevas tecnologías habían tenido un papel tan preponderante en la vida cotidiana (Borrego & Borrego, 2005).



Se han desarrollado nuevas tecnologías para el trabajo psicológico con el objetivo de promocionar, monitorizar y mejorar el estado de salud del paciente, y ayudar a los profesionales en la tarea de brindar atención pertinente e inmediata, a través de la red y desde cualquier punto del mundo que se encuentre.

El uso de las TIC dentro de la Psicología inició sus primeros pasos de forma firme hace ya algunos años a través de la evaluación y la intervención. Las tecnologías como el chat, el correo electrónico, la videoconferencia o el ordenador se están convirtiendo en métodos familiares para la evaluación, el tratamiento como también el entrenamiento profesional.

Estas tecnologías han demostrado que pueden ayudar a superar algunos problemas y limitaciones con los que nos enfrentamos a la hora de aplicar determinadas estrategias en psicoterapia. Pero actualmente el uso de las TIC en clínica se está ampliando y supone un cambio importante, ya no sólo en el modo de aplicar una estrategia terapéutica particular, sino en la manera de suministrar los servicios de salud y bienestar. 

La realidad virtual es una nueva tecnología que permite crear un ciberespacio en el que es posible interactuar con cualquier objeto o con cualquier ser. La Realidad Virtual ofrece un nuevo paradigma de interacción persona-ordenador en el que el usuario deja de ser un simple espectador pasivo de imágenes y datos en la pantalla, y pasa a ser un agente activo que puede interactuar en tiempo real con unos gráficos tridimensionales, con lo que se crea la ilusión de estar físicamente dentro del mundo virtual (Botella, Baños, García-palacios, Quero, & Guillén, 2007).

La realidad virtual brinda múltiples ventajas con respecto al trabajo psicológico ya que brinda la posibilidad de que el terapeuta y el paciente compartan la experiencia de exposición. Además de que nos proporciona las herramientas para recrear, aplicar cualquier situación (como en los casos de fobias), en donde el terapeuta tiene el control de los estímulos. También facilita la evocación de recuerdos que al paciente le puede resultar difícil rememorar, al complementar las imágenes mentales del paciente con pistas sensoriales. Y por último este instrumento presenta un atractivo especial para la actual generación orientada a la tecnología digital.

Se puede decir que las tics, son muy importantes y deberían usarse en muchos campos y la psicología ha sabido aprovechar muy bien los recursos que las tics le aporta, además es muy útil y productiva ya que es una alternativa innovadora y motivadora que permite llevar a cabo sesiones de tratamiento psicológico (o consultas u orientación psicológicas) a distancia (de forma complementaria a la sesión presencial o de forma exclusiva) mediante el empleo de las opciones de intercambio de información que actualmente la Red pone a disposición de sus usuarios.

A pesar del sin número de beneficios y ventajas que nos ofrece la terapia a través de la red también conlleva riesgos que ponen en peligro la seguridad y privacidad del usuario, y además se vislumbran inconvenientes en cuanto a la relación paciente-terapeuta.  “Este importante avance tecnológico, sin duda, tiene consecuencias positivas y entraña beneficios para nuestros pacientes; ahora bien, también entrañará algunos riesgos”(Arbona, Psicol, & Psicol, 2016).

Desde el punto de vista de la educación, las nuevas tecnologías y, especialmente Internet, están generando nuevas formas de comunicación. Una de las principales aplicaciones educativas es la interacción entre el profesor y el alumno o incluso la clase en general. No resulta raro empezar a ver cómo los alumnos y los profesores se comunican de forma periódica vía e-mail para hacer comentarios sobre la asignatura, programa, etc., sin necesidad del espacio real del aula. Incluso es posible una forma generalizada de comunicación con los alumnos, enviando mensajes generalizados para difundir bibliografía o nuevos apuntes sin hacer ya uso de los tradicionales apuntes o fotocopias. Y esto tan sólo para poner un ejemplo de los más sencillos de cómo están cambiando los tipos de comunicación y, por consiguiente, de la función del docente.

Bajo cierto tipo de condiciones, los computadores pueden suponer un suplemento muy efectivo para la instrucción. Es preciso referirse primero al aprendizaje de los ordenadores que se contempla como asignatura en los niveles de enseñanza secundaria para que los alumnos entiendan cómo funcionan los computadores y puedan aprender a aplicar sus funciones de procesador de textos, análisis de datos, producción de material gráfico y organización de la información (Bermejo, 1998).

Las nuevas tecnologías hacen posibles nuevas modalidades de enseñanza aprendizaje. Sobre todo, la enseñanza a distancia o semipresencial. Pero requieren igualmente de nuevas competencias en profesores y alumnos para que dichas fórmulas resulten exitosas. Exige de los profesores (aparte de las competencias técnicas básicas a las que antes me he referido) nuevas competencias tanto en la preparación de la información y las guías de aprendizaje como en el mantenimiento de una relación tutorial a través de la red. Exige de los alumnos junto a la competencia técnica básica para el manejo de los dispositivos técnicos, la capacidad y actitudes para llevar a cabo un proceso de aprendizaje autónomo y para mantener una relación fluida con su tutor.

Es indudable que en el caso de la educación presencial la figura de profesor sigue teniendo una importancia clave, aunque podría estar complementada no sólo con todo lo que aporta Internet sino con otras tecnologías más sencillas o familiares como pueda ser el vídeo. Las videoconferencias podrían ser otras herramientas para conocer aspectos de una disciplina, pudiendo ver en directo otros centros y otras clases, produciéndose así un feedback o retroalimentación entre distintos centros con profesores y alumnos de distintos lugares, incluso países, fomentando así la participación local, nacional e internacional. En virtud de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, se ha roto el esquema unidireccional emisor-receptor en el ámbito educativo. Los receptores pueden –y deben– participar activamente en la generación de contenidos, hecho que sin duda beneficiará el proceso y el resultado educativo.

Tal como se ha indicado, Internet, convertido en un fenómeno sociológico no sólo se limita al uso que pueda hacer el profesor o el alumno para comunicarse entre ellos sino que ofrece todo un mundo de información al mismo tiempo que contacto con otros centros ya sean universitarios como a otros niveles. La gran cantidad de información, en muchos casos de primera mano, de base de datos, de referencias, etc. hacen que en muchos casos la información que ofrece un profesor sobre su asignatura se quede corta, mientras que la red desborda de información actual a cada momento.

Por otro lado, el actual escenario de convergencia de medios puede resultar el ámbito ideal para el obligado desarrollo de los valores educativos, aspectos tan olvidados hasta hace relativamente poco por nuestro sistema educativo.

Por todo ello, en el mundo del saber postmoderno, el acento ya no está puesto únicamente en la adquisición de conocimiento sino, además, en el uso creativo de los medios. El proyecto de la comunidad educativa es utilizar las tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos integradores de formación y desarrollo de capacidades, atendiendo a las necesidades específicas e individuales de cada alumno/a y bajo una perspectiva interdisciplinar. No obstante, las TIC se consideran como uno de los instrumentos más eficaces para la formación a lo largo de la vida, que potenciará la adaptabilidad a las nuevas exigencias de la sociedad, ya sea desde el ámbito del empleo, de la industria, del comercio o de la vida cotidiana.

La calidad de los buenos programas se mide por la estricta aplicación de estos principios y no por la incorporación de elementos atencionales o de motivación extrínseca, que, frecuentemente, suponen una pérdida de tiempo y una distracción para el alumno (Darós, Valencia, Darós, José, & Carrión, n.d.)

Sin embargo, esto no es tarea fácil, pues todo plan de introducción de las Nuevas Tecnologías en el entorno educativo debe contemplar, de forma simultánea, la dotación tecnológica de los centros, la formación del profesorado y el desarrollo de contenidos, cosa que no siempre es posible.

Es importante reconocer que el aprendizaje evoluciona junto con la sociedad, y que los procesos de enseñanza y aprendizaje forman parte de la cultura. Debido a esta característica le educación debe efectuar todos los ajustes que sean necesario para estar acorde con la situación social y cultural del hombre (Solanes Puchol & Martín del Río, 2007).

Esta migración de la educación centrada en la enseñanza a la centrada en el aprendizaje, no es más que la respuesta lógica que hace la sociedad en la búsqueda de mejores alternativas para estar a la par con las exigencias que en la actualidad se presentan.

Bibliografía:
Arbona, C. B., Psicol, T., & Psicol, A. (2016). Aplicación de nuevas tecnologías en psicología, 3–5.
Bermejo, S. (1998). Tecnología psicológica básica y aplicada a la educación, 9, 123–138.
Borrego, A. T., & Borrego, A. T. (2005). Una perspectiva actual, 23, 321–336.
Botella, C., Baños, R., García-palacios, A., Quero, S., & Guillén, V. (2007). y la comunicación en psicología clínica uocpapers.
Darós, C., Valencia, U. P. De, Darós, C., José, M., & Carrión, L. (n.d.). El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación superior, (1), 1–14.

Solanes Puchol, Á., & Martín del Río, B. (2007). Aportaciones de la Psicología a la incorporación de nuevas tecnologías en nuevos ámbitos de la vida cotidiana. Revista de La Facultad de Ciencias Sociales Y Jurídicas de Elche, 1(2), 235 – 257.

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