En los últimos años las tecnologías de la información
y la comunicación están irrumpiendo de forma trepidante en todas las áreas del
saber y se están haciendo hueco en la sociedad como algo cotidiano,
especialmente Internet. En nuestro mundo han surgido nuevas realidades como el
comercio electrónico a través de Internet, las universidades virtuales, la
telefonía móvil, la telemedicina o las plataformas digitales. Hasta ahora nunca
las nuevas tecnologías habían tenido un papel tan preponderante en la vida
cotidiana (Borrego & Borrego,
2005).
Se han desarrollado nuevas tecnologías para el trabajo
psicológico con el objetivo de promocionar, monitorizar y mejorar el estado de
salud del paciente, y ayudar a los profesionales en la tarea de brindar
atención pertinente e inmediata, a través de la red y desde cualquier punto del
mundo que se encuentre.
El uso de las TIC dentro de la Psicología inició sus
primeros pasos de forma firme hace ya algunos años a través de la evaluación y
la intervención. Las tecnologías como el chat, el correo electrónico, la
videoconferencia o el ordenador se están convirtiendo en métodos familiares
para la evaluación, el tratamiento como también el entrenamiento profesional.
Estas tecnologías han demostrado que pueden ayudar a
superar algunos problemas y limitaciones con los que nos enfrentamos a la hora
de aplicar determinadas estrategias en psicoterapia. Pero actualmente el uso de
las TIC en clínica se está ampliando y supone un cambio importante, ya no sólo
en el modo de aplicar una estrategia terapéutica particular, sino en la manera
de suministrar los servicios de salud y bienestar.
La realidad virtual es una nueva tecnología que
permite crear un ciberespacio en el que es posible interactuar con cualquier
objeto o con cualquier ser. La Realidad Virtual ofrece un nuevo paradigma de
interacción persona-ordenador en el que el usuario deja de ser un simple
espectador pasivo de imágenes y datos en la pantalla, y pasa a ser un agente
activo que puede interactuar en tiempo real con unos gráficos tridimensionales,
con lo que se crea la ilusión de estar físicamente dentro del mundo virtual (Botella, Baños,
García-palacios, Quero, & Guillén, 2007).
La realidad virtual brinda múltiples ventajas con
respecto al trabajo psicológico ya que brinda la posibilidad de que el
terapeuta y el paciente compartan la experiencia de exposición. Además de que
nos proporciona las herramientas para recrear, aplicar cualquier situación
(como en los casos de fobias), en donde el terapeuta tiene el control de los
estímulos. También facilita la evocación de recuerdos que al paciente le puede
resultar difícil rememorar, al complementar las imágenes mentales del paciente
con pistas sensoriales. Y por último este instrumento presenta un atractivo
especial para la actual generación orientada a la tecnología digital.
Se puede decir que las tics, son muy importantes y
deberían usarse en muchos campos y la psicología ha sabido aprovechar muy bien
los recursos que las tics le aporta, además es muy útil y productiva ya que es
una alternativa innovadora y motivadora que permite llevar a cabo sesiones de
tratamiento psicológico (o consultas u orientación psicológicas) a distancia
(de forma complementaria a la sesión presencial o de forma exclusiva) mediante
el empleo de las opciones de intercambio de información que actualmente la Red
pone a disposición de sus usuarios.
A pesar del sin número de beneficios y ventajas que
nos ofrece la terapia a través de la red también conlleva riesgos que ponen en
peligro la seguridad y privacidad del usuario, y además se vislumbran
inconvenientes en cuanto a la relación paciente-terapeuta. “Este importante avance tecnológico, sin
duda, tiene consecuencias positivas y entraña beneficios para nuestros
pacientes; ahora bien, también entrañará algunos riesgos”(Arbona, Psicol, &
Psicol, 2016).
Desde el punto de vista de la educación, las nuevas
tecnologías y, especialmente Internet, están generando nuevas formas de
comunicación. Una de las principales aplicaciones educativas es la interacción
entre el profesor y el alumno o incluso la clase en general. No resulta raro
empezar a ver cómo los alumnos y los profesores se comunican de forma periódica
vía e-mail para hacer comentarios sobre la asignatura, programa, etc., sin
necesidad del espacio real del aula. Incluso es posible una forma generalizada
de comunicación con los alumnos, enviando mensajes generalizados para difundir
bibliografía o nuevos apuntes sin hacer ya uso de los tradicionales apuntes o
fotocopias. Y esto tan sólo para poner un ejemplo de los más
sencillos de cómo están cambiando los tipos de comunicación y, por
consiguiente, de la función del docente.
Bajo cierto tipo de condiciones, los computadores
pueden suponer un suplemento muy efectivo para la instrucción. Es preciso
referirse primero al aprendizaje de los ordenadores que se contempla como
asignatura en los niveles de enseñanza secundaria para que los alumnos
entiendan cómo funcionan los computadores y puedan aprender a aplicar sus
funciones de procesador de textos, análisis de datos, producción de material
gráfico y organización de la información (Bermejo, 1998).
Las nuevas tecnologías hacen posibles nuevas
modalidades de enseñanza aprendizaje. Sobre todo, la enseñanza a distancia o
semipresencial. Pero requieren igualmente de nuevas competencias en profesores
y alumnos para que dichas fórmulas resulten exitosas. Exige de los profesores
(aparte de las competencias técnicas básicas a las que antes me he referido)
nuevas competencias tanto en la preparación de la información y las guías de
aprendizaje como en el mantenimiento de una relación tutorial a través de la
red. Exige de los alumnos junto a la competencia técnica básica para el manejo
de los dispositivos técnicos, la capacidad y actitudes para llevar a cabo un
proceso de aprendizaje autónomo y para mantener una relación fluida con su tutor.
Es indudable que en el caso de la educación presencial
la figura de profesor sigue teniendo una importancia clave, aunque podría estar
complementada no sólo con todo lo que aporta Internet sino con otras
tecnologías más sencillas o familiares como pueda ser el vídeo. Las videoconferencias podrían ser otras herramientas para conocer aspectos de una
disciplina, pudiendo ver en directo otros centros y otras clases, produciéndose
así un feedback o retroalimentación entre distintos centros con profesores y alumnos
de distintos lugares, incluso países, fomentando así la participación local,
nacional e internacional. En virtud de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación, se ha roto el esquema unidireccional emisor-receptor en el ámbito
educativo. Los receptores pueden –y deben– participar activamente en la
generación de contenidos, hecho que sin duda beneficiará el proceso y el
resultado educativo.
Tal como se ha indicado, Internet, convertido en un
fenómeno sociológico no sólo se limita al uso que pueda hacer el profesor o el
alumno para comunicarse entre ellos sino que ofrece todo un mundo de
información al mismo tiempo que contacto con otros centros ya sean
universitarios como a otros niveles. La gran cantidad de información, en muchos
casos de primera mano, de base de datos, de referencias, etc. hacen que en
muchos casos la información que ofrece un profesor sobre su asignatura se quede
corta, mientras que la red desborda de información actual a cada momento.
Por otro lado, el actual escenario de convergencia de
medios puede resultar el ámbito ideal para el obligado desarrollo de los
valores educativos, aspectos tan olvidados hasta hace relativamente poco por
nuestro sistema educativo.
Por todo ello, en el mundo del saber postmoderno, el
acento ya no está puesto únicamente en la adquisición de conocimiento sino,
además, en el uso creativo de los medios. El proyecto de la comunidad educativa
es utilizar las tecnologías de la información y la comunicación como
instrumentos integradores de formación y desarrollo de capacidades, atendiendo
a las necesidades específicas e individuales de cada alumno/a y bajo una
perspectiva interdisciplinar. No obstante, las TIC se consideran como uno de
los instrumentos más eficaces para la formación a lo largo de la vida, que
potenciará la adaptabilidad a las nuevas exigencias de la sociedad, ya sea
desde el ámbito del empleo, de la industria, del comercio o de la vida
cotidiana.
La calidad de los buenos programas se mide por la
estricta aplicación de estos principios y no por la incorporación de elementos
atencionales o de motivación extrínseca, que, frecuentemente, suponen una
pérdida de tiempo y una distracción para el alumno (Darós, Valencia,
Darós, José, & Carrión, n.d.)
Sin embargo, esto no es tarea fácil, pues todo plan de
introducción de las Nuevas Tecnologías en el entorno educativo debe contemplar,
de forma simultánea, la dotación tecnológica de los centros, la formación del
profesorado y el desarrollo de contenidos, cosa que no siempre es posible.
Es importante reconocer que el aprendizaje evoluciona
junto con la sociedad, y que los procesos de enseñanza y aprendizaje forman
parte de la cultura. Debido a esta característica le educación debe efectuar
todos los ajustes que sean necesario para estar acorde con la situación social
y cultural del hombre (Solanes Puchol &
Martín del Río, 2007).
Esta migración de la educación centrada en la
enseñanza a la centrada en el aprendizaje, no es más que la respuesta lógica
que hace la sociedad en la búsqueda de mejores alternativas para estar a la par
con las exigencias que en la actualidad se presentan.
Bibliografía:
Arbona, C. B., Psicol, T., & Psicol, A. (2016).
Aplicación de nuevas tecnologías en psicología, 3–5.
Bermejo, S. (1998). Tecnología psicológica básica y aplicada
a la educación, 9, 123–138.
Borrego, A. T., & Borrego, A. T. (2005). Una perspectiva
actual, 23, 321–336.
Botella, C., Baños, R., García-palacios, A., Quero, S., &
Guillén, V. (2007). y la comunicación en psicología clínica uocpapers.
Darós, C., Valencia, U. P. De, Darós, C., José, M., &
Carrión, L. (n.d.). El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación
superior, (1), 1–14.
Solanes Puchol, Á., & Martín del Río, B. (2007).
Aportaciones de la Psicología a la incorporación de nuevas tecnologías en
nuevos ámbitos de la vida cotidiana. Revista de La Facultad de Ciencias
Sociales Y Jurídicas de Elche, 1(2), 235 – 257.
No hay comentarios:
Publicar un comentario